El artículo “Puerto Rico realiza primarias a la
sombra de la crisis” (http://goo.gl/ShdA8y) es sobre la primaria presidencial republicana en
Puerto Rico en 6 de marzo, 2016 y la controversia que la envolvió. Mientras la
primaria presidencial republicana en 2012 tuvo 3.226 centros de votación en la
isla, esta elección tuvo solamente 110, cual es uno por cada precinto
electoral. Además, menos que los 2% de votantes registrados votaron. Este nivel
de participación mediocre es debido a muchos factores, incluyendo las largas
filas en los centros de votación, la falta de centros de votación porque el
gobierno está en mucha deuda, y la creencia de que el voto no importa porque
los puertorriqueños no pueden votar en la elección general en noviembre. Esto
ha creado “una tormenta perfecta” de la apatía en el pueblo y la debilidad y
desorganización en la parte de la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) de
Puerto Rico que resultó en una primaria que no representa la población
efectivamente. Adicionalmente, hay controversia sobre una ley que prohíbe la
venta de bebidas alcohólicas en los días de elecciones. Muchas personas no
están a favor de la “Ley Seca,” entonces muchos políticos han pedido a derogar la
ley porque no hay evidencia de cualquier beneficios y daña la economía de la
isla.
Como muchas otras facetas de
la política de Puerto Rico, este problema tiene sus raíces en su estatus de un
territorio de los Estados Unidos. Mientras algunas personas votan y dicen que el
pueblo puertorriqueño podía hacer escuchar a su voz en las primarias, mucha
gente no está satisfecha con una voz en las primarias sin el derecho a votar en
la elección general. Sus decisiones de no votar son actos de protesta contra un
sistema político que les priva de derechos. Los independentistas sienten que un
voto en la elección es un voto para el “status quo.” Claro, en este grupo,
algunas personas quieren la anexión total de los Estados Unidos para garantizar
la estatidad y otros quieren la independencia para la isla, como Hugo Rodríguez
Diaz, un candidato para Comisionado Residente para el Partido Independentista
Puertorriqueño (PIP), quien dijo que no era otra cosa que un simulacro de la
estadidad y jugar a ser americano por un día y que se trataba de un evento
patético, bochornoso y quienes participaban en él diciendo ser anticolonialistas,
lo que realmente demostraban ser era una caricatura del colonialismo. Por eso, me
recomiendo que Puerto Rico necesite extirparse de su “estatus de limbo” y escoger
la anexión pronto para dar nueva vida a su sistema electoral fallido para dar todos
los derechos americanos a los puertorriqueños. Si no haya un camino claro para
el territorio a convertir a un estado, estos problemas van a continuar a
plagarlo.
Otro problema con la tasa de participación en la primaria
presidencial republicana fue las largas filas en los centros de votación. En
muchos casos en este este ciclo electoral, no sólo en Puerto Rico, pero en muchas
partes en los Estados Unidos, las largas filas fueron la causa de supresión de votantes.
Por ejemplo, en Arizona, una escasez de centros de votación causó personas
a esperar en filas por muchas horas y muchas personas abandonaron la fila antes
de que podrían votar. Como resultado, la elección no fue representativa de la
gente. Es indignante que haya solamente un centro por cada precinto electoral. No
es una sorpresa que hubo largas filas con un territorio que tiene millones de
votantes. Aunque Puerto Rico está en mucha deuda y el gobierno tiene poco
dinero, el proceso democrático es una de nuestras instituciones más queridas en
los Estados Unidos y para una elección, especialmente la única elección que
tienen, es extremadamente importante organizarlo y financiarlo suficientemente.
En consecuencia, las primarias de Puerto Rico no pueden ser víctimas de la crisis
presupuestaria. Si Puerto Rico fuese un estado, no sería ningún problema porque
tendrían las protecciones fiscales como los otros estados.
En conclusión, la primaria presidencial
republicana en Puerto Rico fue un fracaso del proceso democrático en una escala
grande. Un clima de apatía con la desorganización de la Comisión Estatal de Elecciones
(CEE) creó una “tormenta perfecta” de participación escaso y descontento
generalizado en una isla ya frustrada. Creo que la única solución realista para
la sobrevivencia de Puerto Rico es la adición de la isla como el estado 51 y un
plan de asistencia comprensivo para la deuda. Si el territorio fuese un estado,
el gobierno de Puerto Rico podría tener el acceso a los recursos que los otros
estados tendrían para reestructuración de la deuda. Cuando el gobierno esté en una
mejor situación financiera, la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) tendrá los
recursos para organizar elecciones justas. Además, la Ley Seca debe ser
derogada inmediatamente porque no hay una razón sustantivo a tenerlo. No tiene
sentido económico, no hay evidencia que la ley aumentará la participación, y es
sintomático de un sistema democrático que no funciona en Puerto Rico.
Preguntas:
·
¿La
independencia o la integración? ¿Qué opción es mejor para el pueblo de la isla?
·
¿El
gobierno federal debe asumir una parte o todo la deuda de Puerto Rico? ¿Por
qué?
·
¿Qué
puede hacer la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) para fomentar la
participación en el proceso electoral?


